Las nuevas generaciones de niños malcriados y consentidos se reproducen a borbotones. Y el problema no está en la educación que reciben en la escuela, sino en la que les dan en su propia casa. Ellos lo ven, ellos lo hacen.
Las nuevas generaciones de niños malcriados y consentidos se reproducen a borbotones. Y el problema no está en la educación que reciben en la escuela, sino en la que les dan en su propia casa. Ellos lo ven, ellos lo hacen.
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